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HEROES OF ISSEL: PROLOGUE (NOVELA)



ÍNDICE



Última actualización: 16 de Febrero de 2026

* Se ha añadido Capítulo 1 - Emerge un rival (III) y Capítulo 1 - Emerge un rival (IV).



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INTRODUCCIÓN


La siguiente historia comienza en el año 1500...

Issel es una región en crisis y la mayoría de sus poblados se encuentran sumidos en la pobreza y el miedo. Esto se debe a que cierta organización saquea y aniquila prácticamente cualquier zona habitable que encuentre a su paso.

Pese a todo, hay personas que aún creen en la posibilidad de revertir esta situación tan grave. ¿Será posible salvar Issel o estamos ante el trágico final de esta región?

La decisión está en tus manos...

CAPÍTULO 1 - EMERGE UN RIVAL (I)


Era una soleada mañana de verano cuando un joven aventurero interesado en las antigüedades llegó a Issel tras un largo viaje. La situación en la región era complicada y numerosos peligros acechaban tras cada sombra, pero Elusio era veloz y diestro con las dagas, lo cual le había permitido enfrentarse con éxito a todas las amenazas con las que se había encontrado de camino allí.

Sin embargo, sus enfrentamientos con vulgares ladrones y bandidos inexpertos no tenían nada que ver con los poderosos enemigos que conspiraban contra el territorio y su gente ajenos al dolor y la sensación de inseguridad que provocaban sus viles actos.

Era su primer día en la región y, antes de llegar al pueblo más cercano, Elusio debía cruzar el extenso y frondoso Bosque Jobo, un lugar repleto de vegetación con un misterioso laberinto en su interior. Hacia el sur quedaba delimitado por un largo río en el que abundaban los peces, razón por la cual los antiguos habitantes de los pueblos cercanos fueron expertos pescadores cuyas capturas eran tanto su alimento como su forma de ganarse la vida. Ese río continuaba varios kilómetros hacia adelante llegando hasta Pueblo Ibino, el que sería la primera parada en el viaje de Elusio.

El intrépido aventurero no había parado de caminar desde el amanecer y, aunque ya no faltaba demasiado para llegar a su destino, decidió permitirse un breve descanso bajo un árbol. La paz que se respiraba en aquel bosque, el silencio que todo lo cubría… Elusio comenzaba a sentirse algo somnoliento ya que no había dormido apenas esa noche y el lugar lo invitaba por completo a cerrar sus cansados ojos.

Sin embargo, desde hacía rato notaba una presencia que lo vigilaba con atención y no podía bajar la guardia. Tras inspeccionar sutilmente los alrededores durante unos segundos, Elusio vislumbró en un árbol la sombra de lo que parecía una persona escondida entre los arbustos.

Las palabras de Elusio no causaron ningún efecto, pues nadie se mostró y todo permanecía en un silencio absoluto.

Tras esa acusación, los arbustos comenzaron a moverse y de entre ellos salió un joven alto y fuerte de oscuros cabellos que sonreía con sarcasmo mientras se acercaba a Elusio.

Elusio estaba sorprendido por esa inesperada aparición y no estaba seguro de las intenciones de aquel chico, pero tampoco sentía que fuera una mala persona.

Había oído decir que los pobres habitantes de Pueblo Ibino habían sufrido asaltos recientemente… ¿Sería él el responsable? Elusio vio que llevaba un arma envuelta en tela a su espalda y, por si acaso, lanzó una advertencia para disuadirle de un posible combate.

Molesto con el tono de Elusio, el joven respondió alzando la voz con agresividad.

La situación se complicaba por momentos y las palabras se quedaban cortas para frenar la escalada de tensión entre ambos.

La calma que Elusio transmitía con sus palabras indignaba al joven, que sentía que lo estaba tratando como a un rival inferior.

Ya no había vuelta atrás. El chico había comenzado a desenvolver su lanza y el combate empezaría en breve. Decidido a ganar, Elusio sacó las viejas y oxidadas dagas que tantas victorias le habían dado y respondió:


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CAPÍTULO 1 - EMERGE UN RIVAL (II)


Ambos combatientes estaban preparados. El agradable ambiente que se respiraba en el bosque había desaparecido y en ese momento solo se sentía la tensión previa al inicio de una batalla. Elusio y su rival se miraban fijamente, trataban de buscar una abertura en la defensa del otro. El tiempo transcurría lentamente y todo se mantenía en completo silencio, sabían que no sería un combate cualquiera y un primer ataque certero podía darles una importante ventaja.

Finalmente fue Elusio quien, haciendo gala de su extraordinaria agilidad, inclinó ligeramente el cuerpo hacia delante y corrió velozmente hacia su oponente. Éste no tuvo apenas tiempo para reaccionar y, con un movimiento rápido, Elusio rasgó su camisa con un corte preciso a la altura de la cintura. La intuición de su rival le había permitido alejarse levemente de él para, aun dolido por la herida que le habían causado las dagas, lanzar un rápido contraataque que impactó en el brazo de Elusio.

La combinación entre su velocidad y su habilidad con las dagas le daban ventaja a corta distancia, pero también le obligaba a acercarse en exceso a sus oponentes y quedaba expuesto frente a contraataques rápidos. Normalmente sus rivales no lograban alcanzarle de esa manera, pero estaba claro que aquel encuentro era diferente a los que había tenido hasta entonces.

Con un acierto cada uno, ambos recuperaron su posición original y fue como si el combate comenzase de nuevo. Su concentración era máxima y el silencio lo invadía todo. Ese primer ataque había servido para medir sus fuerzas e intuir cuál era el estilo de combate más adecuado esta lucha.

Esta vez le tocó a Elusio defenderse primero, pues su rival se abalanzó sobre él lanzando diversos ataques rápidos con su lanza. Aunque podía esquivarlos con cierta facilidad, no lograba encontrar un hueco por el que evadirse y la presión de los continuos ataques empezaba a debilitar su defensa.

Tras esa advertencia, los ataques cesaron por un instante que Elusio aprovechó para colocar sus dagas frente a él en forma de cruz. Apenas lo hizo, la lanza de su rival cayó con fuerza sobre ellas y obligó a retroceder unos pasos a Elusio, que habría recibido un impacto directo de no ser por su rápido movimiento defensivo. Pese a que no había recibido ningún daño, este último ataque había sido agotador y no estaba listo para lanzar un contraataque, así que retrocedió un poco más para ganar distancia y repensar la estrategia.

Al ver eso, su rival comprendió que tenía la ventaja y volvió rápidamente a la carga. Sin embargo, Elusio no pensaba caer dos veces en el mismo truco y, en cuanto lanzó su primer ataque, lo esquivó ágilmente desviando la lanza con una de sus dagas para, inmediatamente después, usar la otra para atacar con un corte que alcanzó de lleno el torso de su rival. Sin embargo, durante el movimiento se dolió del daño recibido en el brazo durante el primer ataque y no pudo poner la fuerza necesaria para poner fin de una vez el combate.

La situación era parecida para ambos. Eran conscientes de que con esas heridas difícilmente aguantarían mucho más. Se habían infravalorado y aquella batalla estaba mucho más igualada de lo que nunca habrían podido imaginar. Sin duda, el siguiente ataque sería el que decidiría al ganador.

Elusio suspiró y mostró un rostro tranquilo. El silencio que rompió el acero de sus armas con sus anteriores ataques había vuelto a imponerse en el lugar. Su rival parecía cansado y, sobre todo, molesto. Estaba claro que quería acabar con aquello cuanto antes. En ese momento, Elusio cerró los ojos y se concentró solamente en su respiración.

Elusio ya no podía oír la voz de su rival. Era capaz de notar cada músculo de su cuerpo y su mente estaba completamente relajada. De repente, un enorme poder comenzó a emanar de su interior cubriendo todo su cuerpo con un aura dorada. Aunque era arriesgado, había llegado el momento de utilizar un ataque mágico.

Este tipo de habilidad consumía mucha energía y, por ello, solo tendría una oportunidad para decidir el combate. Además, el control de la magia aún no era uno de sus puntos fuertes y, a pesar de sus muchos entrenamientos, solamente había desarrollado un movimiento. Aquellos más experimentados podían dominar hasta tres habilidades que podían utilizar en más de una ocasión en breves espacios de tiempo. Sin embargo, era el momento adecuado y confiaba en que sería el último ataque. En cuanto notó los pasos del enemigo acercándose, abrió los ojos y exclamó:

¡¡¡ CORTE RÚNICO !!!

Con la velocidad de un rayo, Elusio se colocó tras la espalda de su rival y, sin mirar atrás, comenzó a guardar sus dagas. Instantes después, éste cayó al suelo derrotado con una herida que cruzaba su pecho. De ella brotaban pequeñas partículas doradas que poco a poco se disipaban como si el viento las arrastrara.


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CAPÍTULO 1 - EMERGE UN RIVAL (III)


Mientras trataba de reincorporarse, aquel joven dejó de lado su orgullo para reconocer el poder de quien lo había vencido.

Aunque había pasado momentos difíciles durante el combate, Elusio mostró nuevamente su cara más confiada y, en un gesto de respeto, se acercó a él y le tendió la mano para ayudarlo a levantarse. Una vez de pie, ambos se miraron fijamente durante algunos segundos hasta que, de repente, empezaron a reír. Ese combate había sido especial para ellos, fueron rivales dignos y encuentros así no se olvidan fácilmente.

Elusio recibió con ganas el desafío de su rival, pero no perdió la oportunidad de regodearse en su victoria intentando, quizá, que sus palabras le sirvieran de motivación para hacerse más fuerte.

El joven no se ofendió por ese comentario, sino que sonrió nuevamente mostrándose incluso contento de oírle decir eso.

Tras esas palabras, Elusio se giró y comenzó a caminar en dirección contraria a su rival.

El joven se quedó quieto mirando cómo se alejaba y, tras perderlo de vista, se sentó bajo el árbol más cercano para descansar y recuperarse de sus heridas. Elusio, por su parte, avanzaba a paso ligero por el bosque cuando se dio cuenta de algo importante en lo que ninguno de los dos había caído.

En ese momento, Elusio se detuvo y echó un vistazo hacia atrás. Ya había caminado un trozo desde el lugar del combate y no podía verle. Aunque dudó un instante, finalmente consideró que lo mejor era esperar que el destino les diera otra oportunidad para presentarse.

Esta vez sí, Elusio retomó la marcha con el objetivo de alcanzar la siguiente parada de su viaje. Aún le faltaba un largo trayecto por delante y el bosque parecía no tener fin. En los pueblos que había visitado antes de llegar a Issel tuvo la ocasión de consultar mapas de la región y su orientación era bastante buena, pero todo cambió al llegar a un punto donde el camino principal se dividía en varios de secundarios que tomaban rumbos completamente diferentes.

Hacia el norte había uno que no parecía avanzar demasiado y se desviaba mucho de su destino. Hacia el este salían un par de estrechos caminos uno de los cuales ni tan siquiera tenía salida, pero extrañamente en esa dirección se escuchaban murmullos que perturbaban el silencio del bosque. Herido como estaba, era mejor evitar cualquier tipo de peligro innecesario.

Ya solamente quedaban dos opciones: una ruta que partía hacia el noroeste y otra que lo llevaría hacia el sur. Él sabía que en esta última dirección encontraría el río que llegaba hasta Pueblo Ibino, así que pensó que lo mejor era dirigirse hacia allí. Pocos minutos después, comenzó a dudar de su decisión al dar de frente con uno de los muros que rodeaban el misterioso laberinto del bosque.

Cuando ya estaba a punto de dar media vuelta y volver sobre sus pasos, alzó la mirada y distinguió entre las copas de los árboles lo que parecía ser el tejado de una cabaña.

Esperanzado, Elusio continuó hacia el sur hasta dar con el río. Allí encontró la entrada del laberinto y, aunque sentía curiosidad por adentrarse en él, su objetivo principal en ese momento era obtener la información que necesitaba para salir de aquel bosque cuanto antes. Echando una rápida mirada al cielo pudo deducir gracias a la posición del Sol que ya era el mediodía.

Debía darse prisa para llegar a Pueblo Ibino antes de que anocheciera porque acampar bajo algún árbol lo dejaría demasiado expuesto frente a cualquier posible amenaza. Por suerte, podía ver la cabaña con claridad a poca distancia de allí y su única preocupación era que no estuviera abandonada, pues habría perdido un tiempo muy valioso yendo hasta ahí.

A medida que se acercaba a ella comenzó a pensar que quizá resultaba era algo extraño que alguien viviera solo en medio del bosque, pero confiaba en que sabría defenderse por desgracia si la situación se complicaba. La cabaña se alzaba imponente frente a él. Era una construcción formidable en la que se podía vivir cómodamente a pesar de su inusual ubicación. Toda ella era de madera, pero estaba muy bien conservada a pesar de la humedad a la que se exponía estando tan cerca del río. Las ventanas dejaban ver el interior, evidenciando por su buen estado que por lo menos una persona debía vivir allí normalmente.

Elusio golpeó la puerta un par de veces sin obtener respuesta.

Nadie aparecía.


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CAPÍTULO 1 - EMERGE UN RIVAL (IV)


Resignado, Elusio continuó caminando siguiendo el río hasta que, a lo lejos, distinguió a una persona que recogía frutos de un arbusto. Era un hombre de pelo oscuro que vestía con una llamativa camiseta de color rojo.

Extrañado, el hombre se giró y esperó a que Elusio estuviera más cerca para responder.

Tras recuperar un poco el aliento, Elusio se dispuso a explicarle su situación.

El hombre se mostró intrigado por la aparición de Elusio. No recibía visitas a menudo, y menos de personas venidas de otras regiones.

Tras echarle un vistazo de arriba a abajo, vio que Elusio estaba herido y sospechó que se habría involucrado en alguna pelea. Sin embargo, ni su mirada ni sus palabras le transmitían maldad, por lo que decidió presentarse.

Elusio sabía bien sobre los incidentes que azotaban la región y él mismo los había sufrido.

Eso era algo fácil de intuir para el hombre, pues los rasguños en su ropa eran demasiado grandes como para ser casuales.

Elusio estaba sorprendido por la calma que transmitía su voz a pesar de las malas vivencias que le había explicado.

Era un nombre poco habitual y le sorprendió un poco, pero inmediatamente después continuó presentándose con mucha educación.

Dicho esto, Lungos le dio las indicaciones que necesitaba y continuaron hablando un rato sobre el bosque y su vida allí. Era un hombre simpático y un pequeño descanso no le iría nada mal. Al acabar la conversación, Lungos acompañó a Elusio hasta la puerta de la cabaña.

Elusio asintió y, unos minutos después, Lungos salió con una caña de pescar en sus manos.

Ese regalo tan inesperado iluminó la mirada de Elusio, que recibió ese gesto como la prueba de que aún había buenas personas en ese mundo tan corrompido.

Lungos sonrió y le dio una palmadita en el hombro.

Justo entonces, se sacó del bolsillo un pequeño pañuelo que contenía unos pocos frutos del bosque que él mismo había cultivado.

El joven aventurero los aceptó agradecido, intercambiaron un último apretón de manos y finalmente se despidió con algo de pena, pues realmente había disfrutado de su compañía y le hubiera gustado pasar un poco más de tiempo charlando con él. Tras conocer a Lungos, Elusio había averiguado cómo salir del bosque y ahora volvía con rapidez sobre sus pasos para tomar el camino correcto hacia Pueblo Ibino y continuar su viaje.


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